martes, 25 de diciembre de 2007

Crónicas retrospectivas de Japón. Día 5: Kawagoe

Este día nos fuimos también por nuestra cuenta, a visitar una ciudad llamada Kawagoe. Nos dirigimos a la estación de Ueno y allí cogimos la línea Yamanote hasta Ikebukuro, y ahí cogimos un tren hasta Kawagoe; esta ciudad sólo está a una media hora de Tokyo, y el gran encanto que tiene es que conserva unas casas muy antiguas, anteriores a la segunda guerra mundial.
Esta circunstancia no es muy común en Japón, donde casi todo ha sido reconstruido tras la 2ªGM, pero las casas de Kawagoe, gracias a estar construídas con un material oscuro, cuando pasaban los aviones enemigos pensaban que ya estaban quemadas, y no las bombardearon. Así, gracias a estas casas tan antiguas, la ciudad recibe también el nombre de "Koedo" (pequeña Edo), porque antiguamente a Tokyo se le llamaba Edo, y Kawagoe nos permite retrotaernos en el tiempo, para imaginar cómo era en aquellos tiempos la capital japonesa.
Nada más salir de la estación, comenzamos a andar por una calle principal, con edificios modernos, y cuando ya pensábamos que estábamos equivocados en el rumbo, encontramos un mapa que indicaba la dirección a seguir (menos mal que tenía dibujitos, que si no...)


De camino hacia la zona de las casas antiguas, encontramos un templo, que nos hizo gracia porque tenía el símbolo de la trifuerza (lo conocerás si has jugado alguna vez al Zelda); también había una estatua un tanto tétrica, a la que la gente ofrendaba flores, objetos e incienso (imagino que para protección, o algo por el estilo), y un cementerio. Esto del cementerio resulta curioso de ver, porque ya no son comunes en Japón (ahora todo el mundo es incinerado), pero todavía quedan algunos que pertenecen a algún templo, así que tienen un aire bastante antiguo.





Un poco después llegamos a "Kurazukuri", la zona de casas tradicionales, ahora convertidas en tiendas y museos; la verdad es que, si no fuese porque por la calle pasaban coches, uno tenía la sensación de haber retrocedido atrás en el tiempo, y estar de repente paseando por el antiguo Japón de los samurais...Este es un ejemplo de estas casas de Kawagoe:


Otro punto de interés en Kawagoe, que se encuentra en esta zona de casas antiguas, es la "Tokino Kane", o torre de la campana. Como no es nada habitual que en Japón tengan una campana en una torre, esto la convierte en algo bastante excepcional; fue construida en 1624, aunque la que ahora pudimos observar fue reconstruida después del gran incendio de 1893 (esta es otra de las cosas por las que las casas de Kawagoe conservan su antiguedad, porque no están hechas de madera, como la mayoría de casas antiguas en Japón, así que también consiguieron salvarse del fuego).



Después, nos dirigimos a "Kashiyayokocho", o calle de los dulces, una callecita muy tradicional llena de puestecillos de dulces y caramelos.


En esta calle paramos a comer en un pequeño barecito que vimos tenía fotos de unos soba con verduras con muy buena pinta...; esta vez estaban fríos, lo cual se agradecía, ya que ese día hacía un calor asfixiante...Como siempre, comí sorprendida de cómo puede estar una comida fría tan exquisita...


Esta cosa de la espiral no llegamos a saber lo que era, pero la probé y yo creo que era algo hecho con surimi.

Después de comer, seguimos recorriendo la calle de los dulces, con puestecillos de caramelos y otros como el de más abajo, donde asaban esta especie de boniato japonés de piel morada (que por cierto, asado sabe como a castañas):



Como habíamos cogido unas guías en inglés de la ciudad, nos dirigimos después, siguiendo el mapa, a ver el castillo de Kawagoe. Este castillo no era como la imagen que podamos tener aquí de un castillo tipo fortaleza, sino que era de una única planta, con habitaciones de suelo de tatami y jardines interiores, como una gran casa muy acogedora...




Esta es una reproducción de cómo los samurais del castillo planificaban los ataques...

De vuelta a la estación, pasamos por un parque en el que está el templo Kitain:


En todos los templos hay siempre una de estas fuentecillas, con distintas figuritas, donde la gente lleva a cabo un ritual de purificación con el agua antes de entrar al templo, conocido como "temizu", que consiste en lavarse primero la mano izquierda, luego la derecha, y luego, cogiendo agua con la mano izquierda, lavarse la boca.

Una de las cosas famosas de este templo son las estatuas "Gohyaku-Rakan": 538 estatuas que representan a los discípulos de Buda, y que representan una gran variedad de posturas y expresan una gran variedad de emociones:


La verdad es que vale mucho la pena visitar esta ciudad, pero lo peor de este día fue el horrible calor que hacía...; ahora entiendo por qué los japoneses suelen utilizar las sombrillas para el sol cuando caminan, y es que si en España presumimos de sol, el verano en Japón no se queda mucho más corto, y además hay que sumarle la enorme humedad que hace que sea un calor bastante pegajoso...Claudio se quemó este día, y yo me libré por ser de piel más oscura y ya castigada por el veranito español, pero si volvemos a hacer turismo en Japón en verano, no nos olvidaremos de los protectores solares (no los llevamos porque pensamos que a finales de septiembre no nos harían falta...) y de agenciarnos una de esas sombrillitas para caminar bajo el sol!

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