El primer sitio que visitamos fue el famoso templo Kinkaku-ji, o Pabellón Dorado: es un edificio de tres plantas, y las dos plantas superiores del pabellón están recubiertas con hojas de oro puro; la belleza de este edificio radica sobre todo en el maravilloso enclave en el que se encuentra, en medio de un estanque en unos jardines impresionantes, de manera que el dorado de sus paredes crea un efecto increíble al reflejarse en el agua del estanque, el cual recibe el nombre de Kyōko-chi (Espejo de agua):
En los jardines que rodean este templo, está también un bonsaique cuenta en la actualidad con la friolera de 600 años...
Después de este templo fuimos a otro llamado Kiyomizudera (literalmente: "templo del agua pura"); este templo me encantó, por el sitio en el que se encuentra, rodeado de vegetación...Es un complejo enclavado al pie de una colina, con muchísima vegetación, y en el que se encuentran varios edificios:
La entrada principal
Varios edificios
Una pagoda
Torii de entrada al templo Jishu-jija, dedicado al dios Okuninushino-Mikoto, un dios del amor:
Este templo tiene una impresionante terraza de madera, sostenida por pilares de madera, y que permite disfrutar de unas vistas impresionantes de la ciudad:
La fuente para purificarse antes de entrar al templo, y una japonesita entrañable que intentaba hacerse con ese palo tan largo...
Tras visitar la terraza, y bajando por unas escaleras, llegamos a la fuente llamada Otowa-no-taki, donde tres canales de agua de una cascada caen sobre un estanque; es costumbre que la gente haga cola para beber de este agua, porque se dice que tiene propiedades para aumentar la salud y procurar longevidad...Bueno, eso si bebes dos vasos, porque si bebes tres creo que era para conseguir novio o novia...(evidentemente, bebí dos, y vigilé que Claudio hiciera lo mismo!)
Fuimos después todo el grupo a comer en un restaurante que teníamos concertado; este día comimos una comida bastante típica de Kyoto,okonomiyaki , que dicen que es como si fuera la pizza japonesa, porque lleva una base de harina y encima puedes poner lo que quieras a tu gusto, pero vamos, no se parece en nada...En la mesa hay una plancha, y los comensales se encargan de cocinar el okonomiyaki, y luego se le pone una salsa encima; normalmente llevan carne o pescado, y aunque a nosotros nos las hicieron con verduras, lo cierto es que no nos gustó demasiado este plato...
Después de comer fuimos a visitar el templo sintoísta Heian Jingu; el torii frente a la puerta principal de este templo es uno de los más grandes de Japón, y el edificio principal del templo se diseñó imitando al Palacio Imperial de Kyoto:
Los jardines de este templo son bastante espectaculares, con mucha vegetación, estanques, "hamburguesas flotantes"...(os sonarán si habéis visto la película "Lost in Translation"):
Tras disfrutar un rato de estos jardines, volvimos a Kyoto, a pasar la tarde en una de sus zonas más representativas, el barrio de Gion, más conocido como "barrio de las geishas"; este barrio resulta muy atractivo, porque sigue conservando la arquitectura tradicional japonesa, y de nuevo pasear por estas calles es casi como volver atrás en el tiempo...:
El regreso al hotel lo hicimos por nuestra cuenta, esta vez en un autobús urbano, y esta experiencia también fue muy divertida, porque tuvimos que preguntar a un chico para saber la letra que debíamos coger, y después algunas cosas cambian respecto a España: allí entramos por la puerta de atrás del autobús, y pagamos al salir, pero lo más chocante era que, como no conocíamos la ciudad, no sabíamos cuándo debíamos bajarnos, así que íbamos como en tensión, atentos a cualquier indicio que nos indicara que debíamos bajarnos. Yo me preguntaba cómo íbamos a hacerlo, puesto que para salir, sólo se abría la puerta de delante (ya que tienes que pagar) y había un montón de gente a través de la que pasar si llegábamos a nuestra parada...Así que, cuando vislumbramos la torre de Kyoto, que quedaba al lado de nuestro hotel, empezamos a intentar avanzar, y la gente nos miraba raro y no entendía por qué..., hasta que ví que esa parada era final de trayecto, así que bajaron todos...En fin, anécdotas de unos pobres extranjeros que no saben las costumbres nacionales...