Pasado mañana nos vamos unos días de viaje a Praga.
Hasta ahora no había sentido mucha curiosidad por visitar la República Checa, pero ahora que he estado viendo cosas sobre Praga, parece que es una ciudad bastante bonita, además de tener el aliciente de saber que sus calles servían de inspiración a mi admirado Kafka, y a otros muchos artistas, pues se la conoce como "el París de los años 20 en los años 90".
La excusa de visitar esta ciudad es que Claudio asiste a Euruko 2008, unas conferencias sobre el lenguaje de programación Ruby, y yo, claro está, me he apuntado rápidamente, aprovechando siempre la ocasión para conocer nuevos lugares y gentes!...
Si quieres seguir nuestras peripecias en tierras checas, puedes hacerlo en mi dirección de Twitter:
¡Sigue nuestro viaje a Praga!
A la vuelta realizaré las crónicas de lo vivido y observado...
lunes, 24 de marzo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
Curiosidades de Japón
Además de todas las excentricidades que ya se conocen de los japoneses, y las cosas que me parecieron llamativas y que ya he comentado a lo largo de las crónicas del viaje, voy a intentar recopilar aquí algunas de esas cosas que a un occidental más le pueden chocar cuando aterriza en un sitio tan singular como Japón.
Como ya he comentado en alguna de las entradas del blog, a lo largo de las crónicas de este viaje, Japón es ante todo un país de contrastes: lo ultra-moderno convive con las tradiciones y lo antiguo de una manera realmente chocante...Caminando por Tokyo, ciudad moderna donde las haya, repleta de luminosos y edificios monstruosos, el visitante encuentra de repente callejones de casitas bajas y antiguas, así como templos o grandes superficies verdes, que te hacen olvidar de momento dónde te encuentras; a esto se suma el que la ciudad sea tremendamente tranquila, limpia y silenciosa (increíblemente sorprendente esto en una ciudad tan grande como ésta...), lo cual ayuda a transmitir esta sensación.
Uno de los sitios en el que se puede ver gráficamente este contraste es cuando se entra a un servicio femenino...Tradicionalmente, los servicios utilizados por los japoneses eran los de un orificio en el suelo, es decir, para utilizarlo en cuclillas; todavía hoy en día hay muchos de éstos, y en algunos sitios te indican en la puerta si es de tipo japonés u occidental. Éste es uno de los tradicionales:

Y, en el extremo opuesto, están los WCs más ultra-modernos que nunca hayas visto!...La primera vez que entré en uno de éstos, no me atreví a tocar ningún botón, y casi acierto a encontrar el de tirar de la cadena!, pero me dije que antes de irme tenía que vivir la experiencia de tocarlos todos..., y la verdad, que como podéis ver a continuación, el dibujito habla por sí mismo..., en uno de los botones, un chorro de agua te lava por delante, en otro botón, te lava por detrás...Luego hay otros para hacer sonar música, o sonidos de agua, etc, porque de todos es conocido el pudor que tienen las japonesas ante todos estos ruidos íntimos, de ahí que hayan desarrollado estos wáteres, que parecen sacados del futuro!..


Otra curiosidad es que el sitio en el que te sientas tiene un mecanismo que hace que esté siempre calentito!, eso me encantó..., y no hay problema de sentarse, porque las japonesas son ultra-limpias, y los aseos están impecables, y además, hay dispensadores de toallitas húmedas para limpiar el asiento antes de usarlo...Ah!, y había un modelo que no tenían para tirar de la cadena, pero es que el wáter detectaba cuando te sentabas, y tiraba él solito...¡Increíble!...Toda una experiencia ésta de los servicios femeninos japoneses...
Otra de las cosas que sorprende al viajero occidental, es lo increíblemente amables, silenciosos y ordenados que son los japoneses..., y hay mil detalles en los que se puede observar esto:
- El silencio que reina en las calles de Tokyo, a pesar de la gente y el tráfico que hay, y lo limpia que está: el gobierno, tras el atentado del 11M mandó retirar todas las papeleras de la ciudad, para evitar que pusieran bombas en ellas, y aún así, no hay ni un sólo papel por el suelo!...Los japoneses los guardan y los tiran en su casa, e incluso llevan ceniceros portátiles para tirar las colillas...
- Aunque hay gente que fuma en la calle, no es lo más habitual, así que resulta que te encuentras con "fumaderos" por la calle, es decir, cuartitos pequeños donde la gente entra a fumar...Imagino que esto viene por el gran respeto que los japoneses profesan hacia el prójimo, no queriendo dañar su salud (por ese motivo podemos también ver a japoneses por la calle con mascarilla cuando están enfermos, para no contagiar su virus a los demás)
- Cuando entras a un establecimiento, TODOS los empleados de la tienda te dan la bienvenida, inclinándose en una pequeña reverencia, y te despiden cuando la dejas, aunque sólo hayas estado mirando unos pocos minutos...
- En las escaleras del metro, la gente baja por un lado y sube por el otro, evitando así los choques y batiburrillos que se forman en las escaleras de cualquier metro de cualquier otra ciudad, y no sólo eso, sino que en las escaleras mecánicas, la gente se coloca en el lado izquierdo si no tiene prisa y va a subir al ritmo que la escalera marca, pero dejan el lado derecho libre porque la gente que tiene prisa y quiere subir más rápido lo hace por ese lado...Viniendo de un país como España, el que todo el mundo conozca y respete esta norma resulta cuanto menos sorprendente!, y no quiere decir con esto que los japoneses sean ultra-rigidos, ni estirados, ni nada de eso, sino más bien al contrario..., siempre tienen una sonrisa dispuesta, y son amabilísimos, lo que pasa es que también tienen una enorme conciencia cívica y de respeto hacia el otro.
- Esta tremenda conciencia cívica y de respeto es la que hace que sea un país de delincuencia prácticamente nula; ésta es una de las cosas que más tranquila me hacía ir por las calles de Tokyo, sabiendo que no existen esa picaresca de robarte el bolso o la cartera...; un amigo se dejó la cartera en unos recreativos, se dió cuenta unas horas después, volvió, y allí seguía estando, donde la dejó...Increíble..., así que los pobrecitos japoneses son una de las presas más fáciles cuando vienen a España, por lo confiados que son...
Otra de las cosas que sorprende en el modo de vida de los japoneses es que les resulta increíblemente fácil dormirse en cualquier lado!..., puedes verlos dormir tranquilamente en el metro, o en cualquier parte, y en cualquier posición...No tomamos fotos de esto, pero os pongo un enlace a la página de un español que vive allí y que tiene algunas muy graciosas:
Japoneses durmiendo
En fin, podría escribir mucho más sobre mis impresiones en esos apenas quince días que estuvimos allí, pero creo que es suficiente para hacerse una pequeña idea.
He de decir que no conocía demasiado acerca de este maravilloso y peculiar país, hasta que conocí a Claudio, que supo transmitirme su enorme admiración por Japón, y logró que yo también me enamorara de esta gran cultura...Me vine encantada de haberme siquiera aproximado a conocer algo de la cultura japonesa, que me parece sensacional, aunque con un sólo punto negro: el enorme número de suicidios que se producen, y creo que ésa es la asignatura pendiente de los japoneses como cultura, el saber encontrar el punto exacto en el que dejen de anteponer el deseo del otro al suyo propio, pero no a costa de abandonar ese respeto y esa amabilidad que les caracteriza y les engrandece...
Aquí terminan mis crónicas sobre Japón, y así me despido de momento, con un haiku:
Todos los años
sufro distinto al ver
irse la primavera.
(GUEKKIO)
Todos los años me gustaría sufrir distinto, al dejar Japón...
Como ya he comentado en alguna de las entradas del blog, a lo largo de las crónicas de este viaje, Japón es ante todo un país de contrastes: lo ultra-moderno convive con las tradiciones y lo antiguo de una manera realmente chocante...Caminando por Tokyo, ciudad moderna donde las haya, repleta de luminosos y edificios monstruosos, el visitante encuentra de repente callejones de casitas bajas y antiguas, así como templos o grandes superficies verdes, que te hacen olvidar de momento dónde te encuentras; a esto se suma el que la ciudad sea tremendamente tranquila, limpia y silenciosa (increíblemente sorprendente esto en una ciudad tan grande como ésta...), lo cual ayuda a transmitir esta sensación.
Uno de los sitios en el que se puede ver gráficamente este contraste es cuando se entra a un servicio femenino...Tradicionalmente, los servicios utilizados por los japoneses eran los de un orificio en el suelo, es decir, para utilizarlo en cuclillas; todavía hoy en día hay muchos de éstos, y en algunos sitios te indican en la puerta si es de tipo japonés u occidental. Éste es uno de los tradicionales:

Y, en el extremo opuesto, están los WCs más ultra-modernos que nunca hayas visto!...La primera vez que entré en uno de éstos, no me atreví a tocar ningún botón, y casi acierto a encontrar el de tirar de la cadena!, pero me dije que antes de irme tenía que vivir la experiencia de tocarlos todos..., y la verdad, que como podéis ver a continuación, el dibujito habla por sí mismo..., en uno de los botones, un chorro de agua te lava por delante, en otro botón, te lava por detrás...Luego hay otros para hacer sonar música, o sonidos de agua, etc, porque de todos es conocido el pudor que tienen las japonesas ante todos estos ruidos íntimos, de ahí que hayan desarrollado estos wáteres, que parecen sacados del futuro!..


Otra curiosidad es que el sitio en el que te sientas tiene un mecanismo que hace que esté siempre calentito!, eso me encantó..., y no hay problema de sentarse, porque las japonesas son ultra-limpias, y los aseos están impecables, y además, hay dispensadores de toallitas húmedas para limpiar el asiento antes de usarlo...Ah!, y había un modelo que no tenían para tirar de la cadena, pero es que el wáter detectaba cuando te sentabas, y tiraba él solito...¡Increíble!...Toda una experiencia ésta de los servicios femeninos japoneses...
Otra de las cosas que sorprende al viajero occidental, es lo increíblemente amables, silenciosos y ordenados que son los japoneses..., y hay mil detalles en los que se puede observar esto:
- El silencio que reina en las calles de Tokyo, a pesar de la gente y el tráfico que hay, y lo limpia que está: el gobierno, tras el atentado del 11M mandó retirar todas las papeleras de la ciudad, para evitar que pusieran bombas en ellas, y aún así, no hay ni un sólo papel por el suelo!...Los japoneses los guardan y los tiran en su casa, e incluso llevan ceniceros portátiles para tirar las colillas...
- Aunque hay gente que fuma en la calle, no es lo más habitual, así que resulta que te encuentras con "fumaderos" por la calle, es decir, cuartitos pequeños donde la gente entra a fumar...Imagino que esto viene por el gran respeto que los japoneses profesan hacia el prójimo, no queriendo dañar su salud (por ese motivo podemos también ver a japoneses por la calle con mascarilla cuando están enfermos, para no contagiar su virus a los demás)
- Cuando entras a un establecimiento, TODOS los empleados de la tienda te dan la bienvenida, inclinándose en una pequeña reverencia, y te despiden cuando la dejas, aunque sólo hayas estado mirando unos pocos minutos...
- En las escaleras del metro, la gente baja por un lado y sube por el otro, evitando así los choques y batiburrillos que se forman en las escaleras de cualquier metro de cualquier otra ciudad, y no sólo eso, sino que en las escaleras mecánicas, la gente se coloca en el lado izquierdo si no tiene prisa y va a subir al ritmo que la escalera marca, pero dejan el lado derecho libre porque la gente que tiene prisa y quiere subir más rápido lo hace por ese lado...Viniendo de un país como España, el que todo el mundo conozca y respete esta norma resulta cuanto menos sorprendente!, y no quiere decir con esto que los japoneses sean ultra-rigidos, ni estirados, ni nada de eso, sino más bien al contrario..., siempre tienen una sonrisa dispuesta, y son amabilísimos, lo que pasa es que también tienen una enorme conciencia cívica y de respeto hacia el otro.
- Esta tremenda conciencia cívica y de respeto es la que hace que sea un país de delincuencia prácticamente nula; ésta es una de las cosas que más tranquila me hacía ir por las calles de Tokyo, sabiendo que no existen esa picaresca de robarte el bolso o la cartera...; un amigo se dejó la cartera en unos recreativos, se dió cuenta unas horas después, volvió, y allí seguía estando, donde la dejó...Increíble..., así que los pobrecitos japoneses son una de las presas más fáciles cuando vienen a España, por lo confiados que son...
Otra de las cosas que sorprende en el modo de vida de los japoneses es que les resulta increíblemente fácil dormirse en cualquier lado!..., puedes verlos dormir tranquilamente en el metro, o en cualquier parte, y en cualquier posición...No tomamos fotos de esto, pero os pongo un enlace a la página de un español que vive allí y que tiene algunas muy graciosas:
Japoneses durmiendo
En fin, podría escribir mucho más sobre mis impresiones en esos apenas quince días que estuvimos allí, pero creo que es suficiente para hacerse una pequeña idea.
He de decir que no conocía demasiado acerca de este maravilloso y peculiar país, hasta que conocí a Claudio, que supo transmitirme su enorme admiración por Japón, y logró que yo también me enamorara de esta gran cultura...Me vine encantada de haberme siquiera aproximado a conocer algo de la cultura japonesa, que me parece sensacional, aunque con un sólo punto negro: el enorme número de suicidios que se producen, y creo que ésa es la asignatura pendiente de los japoneses como cultura, el saber encontrar el punto exacto en el que dejen de anteponer el deseo del otro al suyo propio, pero no a costa de abandonar ese respeto y esa amabilidad que les caracteriza y les engrandece...
Aquí terminan mis crónicas sobre Japón, y así me despido de momento, con un haiku:
Todos los años
sufro distinto al ver
irse la primavera.
(GUEKKIO)
Todos los años me gustaría sufrir distinto, al dejar Japón...
domingo, 2 de marzo de 2008
Crónicas retrospectivas de Japón. Día 10: Iga Ueno y Nara
La visita de este día comienza en la población de Iga Ueno, conocida por conservar vestigios culturales de los ninja.
Lo primero que visitamos es una casa ninja, casa que fue trasladada en los años sesenta desde otro área de Japón, para que, junto al museo ninja, formar un complejo básicamente enfocado a los turistas. En la casa ninja, una chica se encargó de mostrarnos los entresijos de las residencias de los ninjas: puertas giratorias que te hacen desaparecer, altillos ocultos para esconderse y atacar por sorpresa, tramplillas, sitios secretos para guardar armas, etc.


Después, pasamos a visitar el museo ninja, donde pude hacerme esta foto con este auténtico ninja, je, je...

En el museo estaban expuestos los famosos shuriken, las famosas cuchillas utilizadas por los ninjas:

Y aquí estamos Claudio y yo, perfectamente caracterizados para la ocasión...

Después del museo, teníamos programada una actuación en donde dos personajes nos mostraron cómo eran las luchas entre ninjas; por supuesto, eran actores, y no ninjas auténticos, porque todo aquí estaba más bien enfocado a la atracción turística:



Tras el espectáculo, fuimos a comer, y esta vez comimos udon, unos fideos bastante gruesos, con verduras; no estuvo mal, pero prefiero los otros fideos más finos, que están más sabrosos...:


Con el acompañamiento, una hoja rebozada, que estaba buenísima!:

Después de comer nos dirigimos a Nara, donde se encuentra el famoso Todai-ji, el Gran Templo del Este, la estructura de maderas (de un solo techo) más grande del mundo y que alberga la estatua de Buda hecha en bronce más grande del planeta.
Tras atravesar un parque y un pórtico de madera, se accede el templo principal, el Daibutsuden. Esta enorme estructura de madera alberga en su interior la estatua de Buda:

La enorme imagen de 15 m (la más grande estatua de Buda bajo techo en el mundo) fue originalmente cubierta de oro por el emperador Shomu. Lamentablemente, incendios, terremotos y otros desastres removieron su dorada película, dañando asimismo partes de la estructura original.
La posición en la que se encuentra (mudra) con la mano derecha levantada, significa la facultad de conceder deseos. La mano es tan grande que 5 monjes pueden ponerse de pie sobre ella:


En la parte posterior del templo una de las columnas contiene un agujero de unos 50 cm. el cual se dice es del mismo tamaño de la fosa nasal de la estatua de Buda. Los japoneses creen que si uno es capaz de atravesar la columna, tienen un lugar asegurado en el cielo de Buda:

¡Así que yo ya me he ganado ese lugar!:

Cuando ya íbamos a abandonar el templo, vimos un puestecillo en el que, por 1000 yenes (unos 6 euros) que irían destinados a restaurar el tejado del templo, podías poner un deseo en una teja del nuevo tejado, así que decidimos hacerlo, y siempre podremos decir que nuestro deseo y nuestros nombres forman parte del tejado que cubre al buda más grande del mundo...

El parque que rodea al Todai-ji, está poblado por ciervos. Cuenta la leyenda que muchas deidades viajaban montadas en ciervos blancos, por lo que estos animalitos son venerados como mensajeros divinos y portadores de buena suerte.
Estos en concreto, están tan acostumbrados a convivir con la gente que puedes tocarlos y darles de comer tranquilamente:

Bueno, menos cuando uno demasiado grande quiere para él solito toda la comida y te persigue...

En cualquier caso, y exceptuando las persecuciones inofensivas para conseguir comida, es un gusto poder acariciarlos tan ricamente...

En el parque que rodea al templo había unos puestecillos para comprar "souvenirs", y también unas tienditas, donde encontramos un cartel de lo más divertido: Té verde (No para fumar)

Tras este templo, fuimos a visitar otro templo en Kyoto, el Fushimi Inari Taisha, un santuario sintoísta dedicado al espíritu de Inari (diosa japonesa de la fertilidad, el arroz, la agricultura, etc). La peculiaridad de este templo es que, a lo largo del ascenso por la colina que lleva al templo, situado en la cima de la misma, uno va pasando bajo miles de toriis rojos, donados por particulares o compañías, como ofrenda, y que van formando un rojo túnel ascendente precioso hasta alcanzar el templo...Nosotros no tuvimos tiempo de llegar a la cima, porque ya era tarde, pero queda en nuestras agendas de cosas pendientes que hacer en Japón cuando volvamos, porque otros compañeros que subieron nos dijeron que valía mucho la pena, por las vistas sobre la colina que se van teniendo a lo largo del camino.
Aquí tenéis algunas fotos del camino de toriis, que quizás os suene de alguna escena de la película "Memorias de una Geisha":




Esa noche cenamos en Kyoto, en un bar bastante tradicional, con algunos compañeros del hotel, y con Akira (el de la agencia de viajes) y Noriko (la guia que tuvimos en Kyoto, que era genial):

Al día siguiente volvimos a Tokyo, donde pasamos tres días más antes de regresar a España...En el avión de vuelta, hablábamos de planes de ahorro para ver quién podía ser el primero en volver...
Lo primero que visitamos es una casa ninja, casa que fue trasladada en los años sesenta desde otro área de Japón, para que, junto al museo ninja, formar un complejo básicamente enfocado a los turistas. En la casa ninja, una chica se encargó de mostrarnos los entresijos de las residencias de los ninjas: puertas giratorias que te hacen desaparecer, altillos ocultos para esconderse y atacar por sorpresa, tramplillas, sitios secretos para guardar armas, etc.
Después, pasamos a visitar el museo ninja, donde pude hacerme esta foto con este auténtico ninja, je, je...
En el museo estaban expuestos los famosos shuriken, las famosas cuchillas utilizadas por los ninjas:
Y aquí estamos Claudio y yo, perfectamente caracterizados para la ocasión...
Después del museo, teníamos programada una actuación en donde dos personajes nos mostraron cómo eran las luchas entre ninjas; por supuesto, eran actores, y no ninjas auténticos, porque todo aquí estaba más bien enfocado a la atracción turística:
Tras el espectáculo, fuimos a comer, y esta vez comimos udon, unos fideos bastante gruesos, con verduras; no estuvo mal, pero prefiero los otros fideos más finos, que están más sabrosos...:
Con el acompañamiento, una hoja rebozada, que estaba buenísima!:
Después de comer nos dirigimos a Nara, donde se encuentra el famoso Todai-ji, el Gran Templo del Este, la estructura de maderas (de un solo techo) más grande del mundo y que alberga la estatua de Buda hecha en bronce más grande del planeta.
Tras atravesar un parque y un pórtico de madera, se accede el templo principal, el Daibutsuden. Esta enorme estructura de madera alberga en su interior la estatua de Buda:
La enorme imagen de 15 m (la más grande estatua de Buda bajo techo en el mundo) fue originalmente cubierta de oro por el emperador Shomu. Lamentablemente, incendios, terremotos y otros desastres removieron su dorada película, dañando asimismo partes de la estructura original.
La posición en la que se encuentra (mudra) con la mano derecha levantada, significa la facultad de conceder deseos. La mano es tan grande que 5 monjes pueden ponerse de pie sobre ella:
En la parte posterior del templo una de las columnas contiene un agujero de unos 50 cm. el cual se dice es del mismo tamaño de la fosa nasal de la estatua de Buda. Los japoneses creen que si uno es capaz de atravesar la columna, tienen un lugar asegurado en el cielo de Buda:
¡Así que yo ya me he ganado ese lugar!:
Cuando ya íbamos a abandonar el templo, vimos un puestecillo en el que, por 1000 yenes (unos 6 euros) que irían destinados a restaurar el tejado del templo, podías poner un deseo en una teja del nuevo tejado, así que decidimos hacerlo, y siempre podremos decir que nuestro deseo y nuestros nombres forman parte del tejado que cubre al buda más grande del mundo...
El parque que rodea al Todai-ji, está poblado por ciervos. Cuenta la leyenda que muchas deidades viajaban montadas en ciervos blancos, por lo que estos animalitos son venerados como mensajeros divinos y portadores de buena suerte.
Estos en concreto, están tan acostumbrados a convivir con la gente que puedes tocarlos y darles de comer tranquilamente:
Bueno, menos cuando uno demasiado grande quiere para él solito toda la comida y te persigue...
En cualquier caso, y exceptuando las persecuciones inofensivas para conseguir comida, es un gusto poder acariciarlos tan ricamente...
En el parque que rodea al templo había unos puestecillos para comprar "souvenirs", y también unas tienditas, donde encontramos un cartel de lo más divertido: Té verde (No para fumar)
Tras este templo, fuimos a visitar otro templo en Kyoto, el Fushimi Inari Taisha, un santuario sintoísta dedicado al espíritu de Inari (diosa japonesa de la fertilidad, el arroz, la agricultura, etc). La peculiaridad de este templo es que, a lo largo del ascenso por la colina que lleva al templo, situado en la cima de la misma, uno va pasando bajo miles de toriis rojos, donados por particulares o compañías, como ofrenda, y que van formando un rojo túnel ascendente precioso hasta alcanzar el templo...Nosotros no tuvimos tiempo de llegar a la cima, porque ya era tarde, pero queda en nuestras agendas de cosas pendientes que hacer en Japón cuando volvamos, porque otros compañeros que subieron nos dijeron que valía mucho la pena, por las vistas sobre la colina que se van teniendo a lo largo del camino.
Aquí tenéis algunas fotos del camino de toriis, que quizás os suene de alguna escena de la película "Memorias de una Geisha":
Esa noche cenamos en Kyoto, en un bar bastante tradicional, con algunos compañeros del hotel, y con Akira (el de la agencia de viajes) y Noriko (la guia que tuvimos en Kyoto, que era genial):

Al día siguiente volvimos a Tokyo, donde pasamos tres días más antes de regresar a España...En el avión de vuelta, hablábamos de planes de ahorro para ver quién podía ser el primero en volver...
Crónicas retrospectivas de Japón. Día 9: Castillo de Himeji
Este día teníamos excursión organizada al castillo de Himeji, uno de los castillos medievales mejor conservados de Japón, que es Patrimonio de la Humanidad.
Su importancia reside en que, a diferencia de otros castillos japoneses, éste nunca fue destruído por guerras, terremotos, o devorado por el fuego, por lo que pervive con su estructura y decorados originales.
Antes de visitar el castillo, visitamos sus jardines koko-en que, aunque reconstruídos recientemente (1992) sigue las pautas del típico jardín japonés de los caballeros de la época feudal; consta de 9 jardines separados, diseñado cada uno de ellos en un estilo concreto que se realizaba durante el periodo Edo.



Y en estos estanques nadan alegremente unos pececillos que son impresionantes por sus colores...


Y, gracias a otro golpe de suerte, pudimos fotografiar otra boda en estos jardines, y esta vez desde mucho más cerca!...Son increíbles los atuendos que llevan para estas ocasiones...

Después de disfrutar de estos impresionantes jardines, fuimos a visitar el castillo de Himeji, también conocido como "castillo de la garza blanca", imagen que evocan debido a su forma y a su color blanco:





Conforme se van subiendo pisos del castillo, las vistas que pueden observarse son más impresionantes...:

Una de las curiosidades de este castillo, es que, aunque en el exterior parece tener sólo cinco pisos, en realidad tiene siete, porque tiene dos plantas escondidas. La trampilla de la foto da acceso a una de esas plantas,que utilizaban para esconderse y sorprender al enemigo en caso de ser atacados (cosa que nunca llegó a ocurrir):

Una reproducción de un traje de guerrero de la época:

Al salir del edificio principal del castillo, encontramos otro lugar algo más apartado, que resultaba ser el sitio donde los samurais realizaban el seppuku o hara-kiri, el suicidio ritual:



Y por último, el pozo de Okiku, en el que cuenta la leyenda que existe un fantasma de una sirvienta del castillo que fue ejecutada al ser acusada de robar un plato valioso:
Su importancia reside en que, a diferencia de otros castillos japoneses, éste nunca fue destruído por guerras, terremotos, o devorado por el fuego, por lo que pervive con su estructura y decorados originales.
Antes de visitar el castillo, visitamos sus jardines koko-en que, aunque reconstruídos recientemente (1992) sigue las pautas del típico jardín japonés de los caballeros de la época feudal; consta de 9 jardines separados, diseñado cada uno de ellos en un estilo concreto que se realizaba durante el periodo Edo.
Y en estos estanques nadan alegremente unos pececillos que son impresionantes por sus colores...
Y, gracias a otro golpe de suerte, pudimos fotografiar otra boda en estos jardines, y esta vez desde mucho más cerca!...Son increíbles los atuendos que llevan para estas ocasiones...
Después de disfrutar de estos impresionantes jardines, fuimos a visitar el castillo de Himeji, también conocido como "castillo de la garza blanca", imagen que evocan debido a su forma y a su color blanco:
Conforme se van subiendo pisos del castillo, las vistas que pueden observarse son más impresionantes...:
Una de las curiosidades de este castillo, es que, aunque en el exterior parece tener sólo cinco pisos, en realidad tiene siete, porque tiene dos plantas escondidas. La trampilla de la foto da acceso a una de esas plantas,que utilizaban para esconderse y sorprender al enemigo en caso de ser atacados (cosa que nunca llegó a ocurrir):
Una reproducción de un traje de guerrero de la época:
Al salir del edificio principal del castillo, encontramos otro lugar algo más apartado, que resultaba ser el sitio donde los samurais realizaban el seppuku o hara-kiri, el suicidio ritual:
Y por último, el pozo de Okiku, en el que cuenta la leyenda que existe un fantasma de una sirvienta del castillo que fue ejecutada al ser acusada de robar un plato valioso:
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